jueves, 12 de julio de 2018

La Diputación no volverá a abrir la Residencia

Foto de www.cazalladelasierra.es

Si un conocido, vecino, amigo te quita una cosa apreciada por ti... luego no lo invitas a tomar café a tu casa ¿no? Por que cuanto menos resulta curiosa la foto de la visita, invitado por supuesto, del presidente de la Diputación Provincial de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, a Cazalla de la Sierra con motivo de la Inauguración de las jornadas "Cazalla Villa Real y Corte". 
Los que invitan, no se dan por "robados" y el que asiste no se siente aludido como "ladrón". Y es que Fernando Rodríguez Villalobos, como diría José Luis Perales, "me ha robado un trozo de mi vida". Por que la Residencia era un trozo de la vida cotidiana de los cazalleros y las cazalleras desde hace más de 40 años. El presidente ha sido el responsable de cerrarla y es el responsable de no volverla a abrir. Así que... se ha salido con la suya. Le ha ganado a Cazalla y por goleada, valga el símil futbolístico en temporada de Mundial. 
Cazalla es un pueblo perdido en medio de la Sierra. Poco interés político despierta un pueblo, una comarca, cada vez más minoritaria y con menos peso en las cuentas esas que se echan sobre gobiernos y mayorías. Con estos hechos, da la sensación de que para los dirigentes de la Diputación la comarca de la Sierra Morena está bien para venir de cacería, de montería o a pasar un fin de semana en los pueblos blancos y tranquilos alejados del mundanal ruido de la ciudad. Pero poco más. Y por eso no interesa mantener una Residencia de Mayores en la Cabeza de Partido de la Sierra. Es por motivos técnicos dicen. Motivos técnicos que se pueden solventar con presupuestos económicos. Pero no interesa. Por que así los presupuestos se lo pueden gastar en otros sitios, que interesan más. Y por eso no hicieron las reformas en su momento. Y por eso decidieron el traslado de los residentes. Y por eso la cerraron. Y por eso la Diputación Provincial de Sevilla no la volverá a abrir. 
De poco o nada han servido las reivindicaciones de cientos de cazalleros que se han envuelto en la bandera de la Plataforma Pro Residencia (la mayor movilización ciudadana desde el intento de privatización del Agua en Cazalla). La Diputación poco caso les ha hecho. Aunque sí ha servido para hacer ver que había mucha gente enfadada, queriendo que el problema de perder un Servicio tan preciado fuera solucionado. Los balcones se tiñeron de amarillo. Y entonces intervino el Ayuntamiento que se dio cuenta que también tenían que luchar por la causa, aunque sin bandera en el Consistorio (aunque el Alcalde sí la hizo suya subido al escenario del Carnaval en Febrero). Y así, juntitos, aunque no de la mano, se ha trabajado, se han abierto negociaciones para que finalmente se llegue a un acuerdo y Cazalla tenga Residencia en 2020. No de la Diputación. Sí privada y concertada con la Junta de Andalucía. Una solución alejada de la gestión pública que tenía y que, cuanto menos resulta curiosa, ya que tanto la Junta, como la Diputación como el Ayuntamiento está gobernados por un partido que defiende, o al menos debería defender, la gestión pública. Aunque esto ya es otra cuestión. 
Hay que darle la enhorabuena a todos los que han trabajado desde todos los ámbitos para que Cazalla no pierda un servicio esencial en un pueblo con una población cada vez más mayor. Hay que confiar en que 35 ó 40 personas, quizás los más indefensos ante la vejez, puedan disfrutar de este servicio en apenas un par de años. Y aprovechando la cuestión, también sería interesante hacer un poco de pedagogía y abrir un proceso de debate local sobre qué es envejecer en el siglo XXI. Qué supone el envejecimiento de la población en una comarca como la nuestra. ¿Qué supone hoy día envejecer en casa gracias a los Servicios de Ayuda a Domicilio, Ley de la Dependencia, etc? ¿Se está siendo eficiente en este sentido? En fin hay muchas preguntas y gente que las puede responder que podría ayudar a enriquecernos como un ente social, que se ha comprobado que unidos, somos.    

lunes, 7 de mayo de 2018

Cazalla: "Se vende"

Cazalla: "Se vende". Pues sí, se vende. No el pueblo como conjunto, no se me mal entienda,  pero cada vez más trozos de pueblo están puestos en venta, algunos desde hace mucho, pues nadie compra. Y a estos precios... menos. Lo tenemos crudo, el futuro digo. Porque al cúmulo de oferta y a la escasez de demanda hay que unir que somos menos y claro no es lo mismo empujar el carro entre una multitud que entre solo unos pocos. Y encima, ahora el carro es más pesado. 
Una vez me contaron que se había construido una carretera entre Sevilla y Cazalla muy buena, bonita, con muchas curvas pero más discretas, para subir a la sierra, para que Cazalla estuviera más cerca de la capital. Con la perspectiva de los años el resultado que ha sido al revés. Ahora la capital está más cerca de Cazalla, por lo que nos cuesta menos trabajo bajar y quedarnos allí. Sí allí. Porque allí está el presente y allí está el futuro, que no aquí. Sí, es un problema coyuntural, el goteo de la emigración del campo a la ciudad no ha cesado desde los años 50, pero aquí seguimos... El que tiene la posibilidad de formarse, se va, se forma y no vuelve. El que no se forma pero tiene juventud y se arriesga, se va también y tampoco vuelve. Y en este panorama, nuestro pueblo se hace mayor (más del 25% de la población tiene más de 65 años) y claro, la fuerza ya no es la misma. Y encima cabemos a más kilos para empujar. 
Las políticas de desarrollo de la comarca y por ende de Cazalla tuvieron un pasado, pero no tienen futuro. Anquilosados en el Parque Natural, el Bien de Interés Cultural, la Reserva de la Biosfera y no sé cuántos títulos más (a este paso vamos a tener más títulos que la mismísima Duquesa) no supimos y no sabemos sacarle partido a estas distinciones (como sí hizo la Duquesa). 
Las crisis siempre afectan al más débil y por débiles nos quedamos los menos de 5.000 habitantes que ya somos y menos que seremos. Y detrás, más subdesarrollo, más calles vacías, más casas cerradas, más carteles de "Se Vende" y más fachadas sin cal. Llevo tiempo escuchando a vecinos asustados comentando que nos quedaremos sin el Servicio de Urgencia en el Centro de Salud, que se llevarán el Juzgado y hasta que ¡perderemos la Cabeza de Partido! Pero es que el Partido se acaba y aquí no hay quien marque un gol. 
Toca unirnos como ente humano y hablar, para empezar, (quejarnos no vale, está demostrado), crear foros de debate, para que los pocos que estamos, empecemos a pensar hacía donde debemos dirigir nuestro pueblo, si es que lo queremos dirigir hacia algún sitio. Basta ya de campañas románticas tocando sensibilidades para que nuestra gente se empadrone, eso sólo valió una vez. Si queremos desarrollo, si no queremos perder también la otra Residencia que nos queda, si no queremos tener que ir al Hospital de Constantina para que nos atiendan de Urgencias, si queremos verdaderamente seguir permaneciendo en la tierra que nos vio nacer, hay que empezar a saber qué queremos ser, porque de la única manera que el censo crece es con empleo para la gente. Y para eso tenemos que hablar y desarrollar planes estratégicos que podamos defender unidos, para mostrar nuestro potencial, que es mucho y para mostrarnos como una vez fuimos, un pueblo atractivo y no en decadencia, como desgraciadamente ahora nos ven desde fuera. Y eso en Sevilla, los políticos, lo aprovechan y nos reducen servicios, nos cierran y nos encierran...

viernes, 13 de abril de 2018

La equilibrista

Y sus ojos brillan. Y habla. Y cuenta. Y como siempre, dice. Y lo que dice, como siempre, es interesante. Ahora es una mujer "masoca", se define, porque ama la vida. Vivió su infancia con pasión. Era muy inquieta dice. Su inquietud le llevaba a observar y la observación al aprendizaje.
De niña se escapaba para estar cerca del circo que campaba con su enorme carpa por el Judío. Apenas levantaba dos palmos del suelo y ya quería ser equilibrista. Se prestaba a ayudar a los gitanos del circo para conseguir, de esa manera, formar parte de la familia circense, en una época donde no había televisión y alguna que otra noticia del exterior llegaba por las escasas ondas de la radio.
Se ofrecía voluntaria para ir a recoger agua a la fuente con una cántara que era más grande que ella. Con una enorme responsabilidad acometía la tarea, aterrorizada por dentro, por no fallar en la empresa. Tardaba más de la cuenta, pero era fiel cumplidora. A cambio la dejaban asomarse por entre las telas para ver a los equilibristas sobre el alambre. Así aprendió cómo se hacía. La siguiente fase era poder encima de ese fino hilo de acero, vivir el peligro. Hasta que un buen día lo consiguió. Con sus amigas alrededor. Pasó de un lado a otro con los brazos extendidos. Concentrada. Sin desviar la mirada. Aplausos sonaron en las manos de amigas que boquiabiertas contemplaban una más de las hazañas de su amiga, de nuestra amiga, la Carmen Rivera.

domingo, 25 de marzo de 2018

Altas miras nos dé el futuro

Pues sí. Ha surgido una nueva generación que está harta de esta forma de hacer las cosas. Enredados en el sistema nuestros políticos no tienen largas miras para mejorar estas reglas del juego que estamos comprobando que no funcionan. Hasta cuándo vamos a seguir así? Apuesto a que la solución llegará como otras veces se ha hecho, con una destrucción total o parcial para que luego haya una reconstrucción y al final sufran los de siempre y vuelvan a ganar más los de siempre también.
Los parlamentos y las leyes están sometidos a los votos, los gobiernos sometidos a la mayoría y la mayoría a su vez está sometida a la palabrería, a las promesas (muchas incumplidas), a los programas políticos (muchos incumplidos), a los medios de comunicación (controlados), a los creadores de opinión (también puestos ahí para ello). Al final, cuando uno ha depositado el voto en la urna, tiene la sensación de que no lo ha hecho libremente, sino influido o influenciado por todo lo que nos rodea. Estás jugando el partido, pero no te dan bola. 
Y entonces es cuando miras a tu alrededor y ves que hay mucha crispación. Crispación en el que huye de la justicia, en el que se va porque no hay trabajo (esos si son exiliados). Crispación al ver cada vez más políticos en la cárcel que se han aprovechado de las mayorías que les proporcionamos siempre pensando en ellos antes que en la gente. Crispación porque los bancos no han devuelto el crédito que le prestamos los trabajadores que pagamos impuestos. Crispación por las largas colas en los hospitales cuando hay recursos para dar una mejor cobertura a los pacientes, pero es mejor hacerse un seguro privado. Crispación en las personas mayores que no ven incrementada su pensión porque es mejor hacerse un plan de pensiones privado. Crispación en las mujeres que no se ven iguales de facto con respecto a los hombres. Crispación entre los que por ser de un lugar son tratados de forma de diferentes que a otros que viven en un espacio geográfico diferente, etc, etc.
Altas miras nos de el futuro para retomar los mandos del vehículo antes de que se despeñe por el acantilado. 

miércoles, 7 de marzo de 2018

No quiero ser un ciudadano de segunda


Mañana es un día especial. Es el día de la Mujer Trabajadora, un día elegido en el calendario de muchas mujeres para reivindicar la tan merecida Igualdad entre hombre y mujeres. Es una lucha ardua, de recorrido largo, pero tan justa que llegará el día que se consuma la igualdad de derecho y de facto.
Otro camino largo que deberíamos empezar a recorrer es el de la Igualdad entre los ciudadanos de un mismo territorio. Porque, en mi comarca, ya nos han demostrado desde las instituciones que somos ciudadanos de segunda categoría. Aunque paguemos los mismos impuestos que los ciudadanos de primera. Como dice mi amigo Juan Luis del Castillo Chaves “el "repasito" que venimos sufriendo en los IBI y los valores catastrales, en muchos casos superan lo que valen a precio de mercado los inmuebles, cada vez hay más casas deshabitadas y abandonadas.!! Ya pagan hasta las piscinas hinchables de los patios!!” Ni que estuviéramos en la Costa del Sol...
Cada día tengo más claro que a los habitantes de comarcas como la nuestra, la Sierra Morena de Sevilla, se nos excluye, desde las administraciones, el poder ser ciudadanos de primera, como los que viven en Madrid, en Sevilla o en Zaragoza.
Cada vez hay menos recursos para agarrarnos a la tierra que nos vio nacer. El despoblamiento es la tónica en los últimos años. Las casas vacías, las calles sin gentes, son la imagen del día a día. La pobreza nos viene agarrando ya por los tobillos si no huimos de aquí. Sí, huimos, porque aquí no hay posibilidad de labrarse un futuro como cualquier ciudadano de primera. El despoblamiento lleva aparejado la disminución de los recursos y si ya de por si éramos una comarca subdesarrollada, ahora lo somos más si cabe. Qué pasa con los servicios públicos? Que cada vez son menos. La Residencia de Ancianos de Cazalla es un ejemplo. Pero vienen más. Los intentos por parte de la Junta de Andalucía de disminuir la oferta educativa, lo venimos sufriendo cada dos por tres. No podemos disponer de un servicio público de transportes que una los pueblos de la comarca entre sí. Si coges el tren de Sevilla a Cazalla te bajan en Tocina-Los Rosales y te montan en un autobús que te hace una gira por los pueblos de la provincia y aumente el tiempo del viaje en más de un 30 por ciento.
Si hay tormenta, se va la luz toda la madrugada y no vuelve. Los panaderos se quedan sin poder trabajar y los ciudadanos se quedan sin su pan de cada día. La fibra óptica sólo llega a unos determinados lugares, el Polígono Industrial de Cazalla, donde hay instaladas más de 20 empresas no interesa que tenga fibra, no vaya a ser que la inversión sea tan grande que Telefónica entre en pérdidas el año que viene. Nada más que llueve un poco fuerte, se va la cobertura del teléfono o te quedas sin internet.
Tenemos en Cazalla de la Sierra 4.800 mts de suelo Industrial que pertenece a la Diputación y que no ponen en activo para las empresas.
Con estos antecedentes qué atractivo podemos tener para atraer a emprendedores que creen aquí su forma de vida, de paso den puestos de trabajo y asienten a las familias a su territorio?
Por eso, con los mismos impuestos, unos ciudadanos tienen más que otros. Por una Igualdad de facto también!

viernes, 30 de junio de 2017

Te recuerdo, Ocaña


Era un niño pequeño a mediados de los 80. Sentado en el sillón de su abuela, rodeado de mujeres mayores, oía en un radio-cassette a un hombre hablar sobre su entierro: "No quiero que nadie esté triste, que todo el mundo aplauda, que bailen de alegría, que tiren cohetes por toda Cantillana". Aquellas declaraciones le eran, cuanto menos, sorprendentes a aquel muchacho que, en su corta andadura por la vida, siempre había relacionado la muerte con tristeza. 
Aquel que hablaba era Ocaña. Era el mismo que había pintado algunos de los cuadros que llenaban de colorido el bar de su hermana Luisa en la misma barriada de la Esperanza donde vivía su abuela y donde escuchó por vez primera la voz de aquel hombre que teñía de alegría su muerte. 
Fue a partir de aquella tarde cuando empezó a fijarse más detenidamente en las pinturas de Ocaña cada vez que entraba en el bar acompañando a sus padres. Para su memoria siempre quedaron guardados aquellos tonos azules de los cuadros. Las escenas cotidianas protagonizadas por rostros surrealistas pero que tan fielmente reflejaban las tradiciones populares. 
Y a medida que aquel niño pequeño fue creciendo, se interesó cada vez más por la figura del vanguardista, para ese tiempo, pintor cantillanero.
Hoy ha visitado su exposición en la sala Atín Aya de Sevilla "Ocaña, la pintura travestida" y allí se ha vuelto a reencontrar con las palabras que un día escuchó en el radio-cassette, pero esta vez en forma de cuadro. Ocaña, había pintado su propio velatorio. Vestido de monaguillo "duerme" serenamente sobre colcha azul, libros al lado de la cama, su Asunción en el cabecero, su gente con vestidos de colores, sin lágrimas en los ojos y por la ventana, Cantillana.    

domingo, 21 de mayo de 2017

Enhorabuena chavales

El Real Madrid acaba de ganar la Liga. Enorme repercusión mediática. Televisiones, radios, cámaras, fotos, portadas de periódicos, horas y horas de tertulias en programas eternos que hablan de todo lo que rodea a este deporte, menos, casi, del juego. Este fútbol/negocio es el circo romano de nuestro tiempo. Estadios llenos, venta de camisetas, acciones, carnets de socios, empresas que compran y venden clubs, sociedades anónimas... un mercado que mueve millones y millones de euros al año alrededor del mundo. 
Pero lejos de los flashes, hay otro fútbol. El juego de la calle, del barrio, de la plaza, de los pueblos. Es el fútbol modesto, que se encuentra a años luz del glamour del profesional. Y aunque es el mismo deporte, éste fútbol de las ligas regionales, éste, sí es deporte en estado puro. Lo practican chavales que estudian, trabajan y que sacan un hueco todas las semanas para ir a entrenar, para ir a jugar los partidos sin salarios multimillonarios, sin coches de alta gama, simplemente por el hecho de divertirse, de hacer deporte, de competir, de vestir la camiseta del equipo de su pueblo. Así son los jugadores que visten la camiseta verdiblanca que instaurara hace 100 años Ramos Asensio para el equipo de Cazalla. Así son los chavales de Cazalla y otros pueblos de la comarca que han defendido esta temporada la camiseta del Cazalla con mucha dignidad. Los valores de esfuerzo, tesón, constancia, sacrificio... han predominado hasta el último minuto del partido de hoy contra el Demo. La victoria no ha sido posible por una anécdota del juego. Las opciones de ascenso son remotas. Pero la dignidad es un premio en cualquier aspecto de la vida. Y ese premio lo han ganado ya con creces los jugadores y el cuerpo técnico del Cazalla independientemente de los resultados. Las lágrimas de la derrota mezcladas con el sudor del esfuerzo son un ejemplo de ello. 
Cientos de personas en Cazalla han vestido la camiseta del equipo del pueblo en sus 100 años de historia. Estos chicos sin duda están siendo unos de los más destacados, escribiendo una página con letras de oro en Cazalla. Han hecho que todo su pueblo se sienta identificado con ellos y orgullosos de ellos. Han hecho Pueblo. Enhorabuena chavales. 

domingo, 12 de marzo de 2017

Rebelión en la Granja

Escribió Orwell este libro, "Rebelión en la Granja" en la década de los 40 del siglo pasado. Era un período de conflicto, la humanidad se veía inmersa en una nueva Guerra Mundial, la Segunda. Como en todas las guerras, el Ser Humano fue el único perdedor. No le fue fácil publicar la novela,  ya que en ella se hacía un crítica del Sistema Comunista que imperaba en la URSS bajo el mando de Stalin. Como la Unión Soviética era Aliada de Francia, Gran Bretaña y EEUU contra Japón, Alemania e Italia, había que respetarla. Finalmente la novela vio la luz en esa Gran Bretaña en la que no importaba tanto criticar a Churchill como al poderoso gigante rojo de la hoz y el martillo.
En apenas un centenar de páginas el visionario Orwell desmonta no sólo la Dictadura soviética en una especie de "Todo para el pueblo pero sin el pueblo", si no que además los planteamientos del escritor británico quedaron retratados en sociedades posteriores e incluso en la actual. La clase dominante, los cerdos en la novela, maltrata y se aprovecha del indefenso ciudadano, los animales en el libro, para su beneficio. La propaganda, el miedo, los símbolos,  las purgas, la inexistencia del libre pensamiento, la censura, la corrupción, son, entre otros muchos, aspectos que están a la orden día en la actualidad. El FMI, la UE, el BCE, la OTAN, la Junta de Andalucía o la Mancomunidad de Municipios fueron creados para mejorar las vidas de las personas. El tiempo pasa pero todo sigue igual. El ciudadano de a pie más exprimido y el rico gobernante con problemas de sobrepeso.
Orwell, Orwell, Orwell...

domingo, 26 de febrero de 2017

La actuación de las Murgas en Carnaval: una pena


Desde hace unos años y tras un período de sequía, las "murgas" de Cazalla tienen de nuevo sus dos días grandes señalados en el calendario coincidiendo con el fin de semana del Carnaval. El pabellón José Damián De Tena hace las veces de teatro "improvisado" para la ocasión. "Intenta" vestir sus mejores galas y a fe que casi lo consigue. El ambiente que se crea es aceptable pese a ser un recinto deportivo. La luz y el sonido juegan en favor del público que llena el aforo y es, cada vez, más profesional. Una bomba de calor trabaja para que haya una temperatura agradable y aunque las sillas de plástico no son muy cómodas, en los descansos, se descansa. 
Todo lo descrito se completa con la magia que sale a relucir gracias al esfuerzo de cientos de personas que en Cazalla trabajan desde meses antes para que todo encaje encima del escenario. Jóvenes y no tan jóvenes se superan año a año con su puesta en escena, cuidando al detalle letras, música, vestuario... disfraces, decorados y maquillaje. No hay puntada sin hilo. No hay espacio a la improvisación. Todo queda bajo el paraguas del trabajo que divierte a los protagonistas en el proceso y que divierte al público en el momento. El disfrute, una vez pasados los nervios, es mutuo. 
Sin embargo, el respeto que desde el escenario se lanza en forma de 3x4 para con Cazalla, a veces, no es correspondido por algunas de las personas que se sientan entre el público. Continuas interrupciones de personas que se levantan y se sientan durante las actuaciones, llamadas de teléfono contestadas durante el solo de una guitarra, conversaciones en voz alta que impiden escuchar a las agrupaciones que se están dejando la garganta. Murmullos y murmullos, niños jugando descontrolados. Demasiado ruido alrededor del respetable que tiene abiertos de par en par los ojos y los oídos, los cinco sentidos intentando disfrutar del espectáculo que desde el escenario se ofrece. Por eso es una pena que a esta obra artística le salga un borrón, que el cuadro del pintor inspirado tenga un manchón y es una pena que a las letras del compositor les salga un tachón.  

jueves, 23 de febrero de 2017

Farhenheit 451 o la quema de libros

No deja de ser curioso cómo en la era de la información y la inmediatez las personas viven cada vez menos informadas. Y es cuestión de la gran cantidad y del "mal" estado en el que se encuentra la información. Si a esto se le une la falta de argumentos con los que los ciudadanos están dotados para procesar tanta información, el resultado es... que no se puede hacer una buena digestión de la misma. 
El Smartphone e internet se han grabado con fuego en las vidas de la gente. Y las iniciativas para adaptar los procesos a los medios y a la tecnología actual, de momento no alcanzan esa velocidad. Hay más alternativas de información, pero no de pensamiento. 
Los únicos librepensadores son aquellos que se salen de los cauces habituales teledirigidos desde las altas esferas de control. Son esas gotas de agua de la corriente de un río que han saltado a la orilla y han escapado de las garras del cauce. El ser humano tiende a acostumbrarse a vivir siempre por detrás de los poderes, alejado de las tomas de decisiones que afectan a sus vidas, en la que escasas veces tiene voz y el voto está siendo "manipulado". Desde muy temprana edad las personas están sometidas a un sistema que va dirigiendo su forma de pensar hacia una dirección única. La lectura de Farhenheit 451 de Ray Bradbury hace reflexionar sobre ello. En la sociedad en la que se desarrolla la novela se queman los libros (igual que pasó en el Quijote o en la Alemania Nazi). El poder no quiere que las personas piensen por sí mismas y, por eso, destruyen uno de los elementos que sirve para que los seres humanos puedan tener criterio y juicio sin estar condicionados. Y premonición o no, salvando las distancias entre realidad y ficción, el caso es que  el mundo occidental actual cada vez se parece más a lo planteado por el escritor estadounidense en su novela: una sociedad de zombis que son felices creyéndose todo lo que se les cuenta, pero que están vacíos por dentro.  
A menudo las noticias afirman que se han desclasificados informaciones secretas de sucesos y acontecimientos que están directamente relacionados con cómo se organizan las vidas de las sociedades. Estos archivos desclasificados suelen dar una versión diferente a las que dieron en su momento como explicación de los acontecimientos. Por lo tanto, esto tiene que hacer desconfiar de lo que cuentan del presente. Escepticismo. Muchos sucesos actuales se cierran con carpetazos y/o desaparecen de los Medios de Comunicación de Masas de forma abrupta. La versión oficial deja a medias y nunca llega al fondo de la cuestión. Pero siempre se impone. Mísera actualidad. Afortunadamente todavía hay versos que transmiten sentimientos, literatura que está alejada de los "Mass Media", de los índices de audiencia o de las listas de ventas.         

miércoles, 11 de enero de 2017

De rebajadas maneras

Cientos, miles de personas abarrotaban la amplia zona peatonal/comercial del centro de Sevilla el primer día de las famosas Rebajas. Chorros de gente desembocaban en las arterías principales cual afluente nutre de agua al río. Los consumidores portaban bolsas en las que se podían ver los logotipos de las principales marcas que ocupan los locales más destacados de la zona. Los precios de los inmuebles se han convertido en prohibitivos a la sombra de la especulación. Las firmas internacionales, esas que elaboran sus productos en países subdesarrollados, pagan muy poco por su manufacturación. Además contratan las caras más famosas para la publicidad. Expertos bien remunerados conocen perfectamente el comportamiento de la masa para vender lo que más les interesa. Productos, eso sí, de dudosa calidad o con obsolescencia programada instalada. 
El personal de las tiendas es escaso. Los contratos, habría que verlos. La atención al cliente brilla por su ausencia. Mal servicio. Se deshumaniza el trato vendedor/cliente. Vuela el dinero de plástico. La situación es caótica. Y como contraprestación... como contraprestación te encuentras bien porque has comprado algo a un precio más reducido. 


domingo, 18 de septiembre de 2016

Y todavía nos creemos que estamos en Democracia

El Demos (pueblo) Krátos (poder) tal y como nos lo han contado no sólo no tiene mucho futuro, si no que tampoco tiene mucho presente. Y no es por culpa de la incompetencia de los políticos para formar un gobierno, que algo de esto hay también. Tiene más que ver por un hecho que no ocupa las portadas de los grandes diarios, cuyos consejos de administración están copados por enemigos íntimos de la libertad de expresión. Mientras el debate se centra en los partidos, en las más que probables Terceras Elecciones, en las autonómicas, en los nacionalismos, en la pluralidad, etc. la realidad, como siempre va marcada por el día a día de las personas que conforman el Estado y sin las cuales éste no tendría ningún sentido. Y es que la gran crisis de esta nuestra "Democracia" se basa en que se nos ha olvidado el aspecto ético sobre la que está estructurada: el principio de SOLIDARIDAD.
Una Democracia bien desarrollada es la que conforman personas que se ayudan mutuamente. El que más tiene, aporta más a las arcas del Estado para ser solidario con el que menos tiene. El que menos tiene aprovecha la oportunidad y crece como humano y a su vez aporta en su justa medida para los que vienen detrás. Pero de un tiempo a esta parte, esto ya no ocurre. El que más tiene quiere tener más, por lo que busca estrategias de ingeniería financiera para que su aportación sea menor que la establecida por la Ley. El que tiene menos se las ingenia para llegar a fin de mes como buenamente sea posible y defrauda en la medida de sus posibilidades. Y el que no tiene nada, recibe las migajas de las políticas sociales, que en el mejor de los casos llega a 400€, con la que subsiste como puede.
Si construyen una autopista con tus impuestos... ya has pagado la autopista. Luego, cada vez que la usas te cobran (sigues pagando), IVA incluido (pagas más). Encima descubres que la autopista está siendo gestionada por una empresa privada que acapara el beneficio, que se lo lleva a un paraíso fiscal y que para colmo resulta que el dueño tiene relación con el ministro o el consejero de turno...
De ahí vienen los correspondientes enfados entre los contribuyentes que se sienten estafados por el sistema, por ayudar, con su esfuerzo, a mantener el alto estatus de la mediocre y abundante clase política. Si, además, observas como parte de tus impuestos pasan, una vez sí y otra también, a los bolsillos privados de caros trajes; que se producen diariamente actuaciones corruptas de desviación de fondos públicos por parte de los gestores a todos los niveles. Si a esto le unes los gastos excesivos en infraestructuras ("el aeropuerto del abuelo") u otras partidas que no solucionan los problemas de carencias de primera necesidad de mucha gente. Si a esto le sumas que los recortes en Sanidad o Educación han sido para pagar el rescate a los bancos... ¿Dónde queda la Solidaridad del sistema?

lunes, 29 de agosto de 2016

¿Qué está pasando?

Todo empezó un mal día con un globito con mensaje que me saltó en la parte inferior izquierda de la pantalla del ordenador: "tiene usted que actualizar su sistema Windows o las aplicaciones quedarán inutilizadas". No hice caso a tal "recomendación" y seguí trabajando sin las actualizaciones. Si con las prestaciones que me habían dado hasta ese momento iba bien... ¿para que actualizar? Sin embargo, todos los días al encender el PC el mensajito aparecía ahí como gota de agua que va desgastando la piedra. Otro mal día, el ordenador dejó de funcionar. Tras ocho años trabajando con él, ya nos habíamos cogido cariño. Yo lo cuidaba todos los días. Le hacía su mantenimiento periódico. Lo ponía en modo stand by si no lo iba a utilizar durante un buen rato, le pasaba su antivirus, le desfragmentaba el disco duro... Todo para nada. Tenía que actualizar el sistema operativo y mi "viejo" ordenador de ocho años no reunía los requisitos técnicos que Windows te exige para poder instalar el nuevo sistema operativo. ¿Solución? Comprar otro PC. Mis cuidados constantes, de nada habían servido. Tenía fecha de caducidad.
Otro mal día, llamé a Telefónica para que me instalaran internet en casa. "10 megas de velocidad" me dijo la operadora. "Y por sólo 49,95€ al mes". Vamos, tirado. Otro mal día, sin previo aviso y obviamente sin consentimiento alguno por mi parte, la compañía de motu propio, decidió que me iba a hacer una promoción y que en vez de 10 megas de velocidad (a los que nunca había llegado) me iban a poner 20 megas. Ni noté los 20 megas en la velocidad de mi conexión a internet, ni tampoco en la factura, por lo que "no me había dado cuenta del cambio". Hasta que, otro mal día. saltó la liebre. La factura había pasado de 49,95€ a 186€ ya que la "promoción" por los 20 megas se había terminado y claro el "descuento se le ha acabado con el fin de la (dichosa) promoción", me dijo la teleoperadora. Si yo no he contratado 20 megas, ni me he suscrito a promoción alguna de 20 megas, ni, por supuesto, me ha llegado tal velocidad... Cómo pasa mi factura de 49,95€ a 186€. Pues nada, reclame usted. Tras tres reclamaciones, varias llamadas de más de 20 minutos y algún que otro correo electrónico... me devolvieron el dinero. Nunca me devolvieron el tiempo invertido, el tiempo perdido.
Sage, que es la empresa que me proporciona el programa de Contabilidad me envía la factura anual, previo cargo en el banco, con un aumento de más de 250€ sobre el año anterior. Pues nada a reclamar otra vez se ha dicho. Es que, "por ser tan buen cliente" tenemos una oferta especial para este año que incluye varios servicios más. Pero... ¿Quién le habrá dicho a esta señora que yo quiero contratar más servicios de los que tengo? Si como estoy, me va bien... Ah, que es por ser tan buen cliente... Ahora entiendo. Ah no. Un momento. Ahora es cuando no entiendo. Si soy tan buen cliente... ¿Por qué me quieren cobrar más a cambio de algo que no necesito? Por ser buen cliente, que me hagan una rebaja o me inviten a un café. Pero que no me quiten de la cuenta 250€ sin previo aviso. Más reclamaciones, más llamadas. Me hicieron una factura rectificativa, me devolvieron el dinero y me cobraron la cuota anual que ya tenía antes de ser "tan buen cliente". Nunca me devolvieron el tiempo empleado en reclamar. Es la misma compañía que otro, mal día, me cogió 90,75€ de la cuenta, por que según ellos, me habían enviado un email informándome de que se ha abierto el plazo para realizar un curso de formación sobre el programa de contabilidad. Yo que normalmente no suelo leer la publicidad que me mandan al correo electrónico, ni le hice caso. Pues bien, no hace falta que des el visto bueno y aceptes que vas a hacer el curso para que te cobren. Como te han enviado un email... para ellos es suficiente. Pues nada, a reclamar se ha dicho. Llamo por teléfono, la teleoperadora se justifica, me dice que puedo devolver, sin ningún problema el cargo del banco y... nada dicen de mi tiempo... Espera, espera que aún queda lo mejor. Me meto en la banca electrónica de La Caixa, hago personalmente la devolución del cargo de Sage y cual es mi sorpresa... La Caixa te cobra 3,01€ por devolver el recibo... Ahora entiendo por qué el Capitalismo dice que en 20 años aumentará la esperanza de vida de la personas. Igual tienen pensado devolvernos todo el tiempo que pasamos reclamando las prácticas abusivas del neoliberalismo salvaje. O a lo mejor es porque quieren que vivamos más para seguir intentando robarnos más a ver si un día nos cogen despistados y no reclamamos...  

miércoles, 17 de agosto de 2016

Reflexiones olímpicas veraniegas desde un sofá

Es lo que tiene la globalización. Los espacios geográficos cada vez están más unificados. Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro son un fiel reflejo de este hecho. Migraciones de personas que nacen, crecen, se forman en un lugar y que, en muchos casos, por dinero, defienden banderas de otros estados. Nada tiene que ver con los movimientos migratorios de los que, por ejemplo, huyen ateridos de guerras o de lugares donde el futuro es hambre. Personas que se juegan la vida y la pierden ahogados en el mar. La hipocresía de nuestra sociedad hace que adoremos al medallista olímpico y tratemos con desprecio al que llega en una patera. En el fondo, ambos, el medallista y el de la patera, coinciden. Buscan una oportunidad. La diferencia radica en que las puertas se abren de par en par para uno y se cierran bruscamente y de malos modos al otro.
Si corres, saltas, lanzas o metes goles puedes ser, en la mayoría de las ocasiones, un emigrante afortunado. El mercadeo de personas en el mundo del deporte ha hecho que países del Golfo Pérsico sean potencias en el medio fondo de atletismo, por ejemplo, gracias, sobre todo, a las nacionalizaciones de atletas keniatas, principalmente. Las atletas más destacadas en el medio fondo sueco u holandés son africanas. Cuba tiene atletas repartidos por España, Italia, Turquía… Así funciona el negocio. Y así funciona el Deporte. Un cubano, Orlando Ortega, formado deportivamente en su país, que tiene una hermana viviendo con su madre y su abuela en EEUU y que entrena con su padre en Madrid, ha ganado la medalla de plata en los 110 mts vallas en Río y lo ha celebrado con una bandera de España. Esto no hubiese sido posible sin la Globalización. El chaval, emocionado durante su entrevista en Televisión Española, rompía a llorar mientras no paraba de dar las gracias a todos los que han estado a su lado en los buenos y los malos momentos. Fue emocionante. Y es que, seguro que nadie sabe como él, lo que cuesta llegar a vivir ese momento. Esfuerzo, sacrificio, constancia… sin esto no hay éxito en ninguna faceta de la vida. Lo que me lleva a hacer la siguiente reflexión. El ejemplo que transmite a todo el mundo este atleta, no se lo aplican quiénes lo han contratado. La inversión en el largo plazo, que es lo que hace un atleta cuando se inicia en este deporte, no es la filosofía del ente dirigente. La federación lleva muchos años viviendo de los Ortega, Lino Martínez, Montalvo, etc. Lleva muchos años manchada por el dopaje permitido y tolerado. Lleva muchos años viviendo en la inopia. Los medios empleados son escasos, las instalaciones son pocas, el apoyo a los atletas brilla por su ausencia, sólo lo tienen unos pocos privilegiados, mientras la gran mayoría tiene que costearse no sólo los viajes para competir en el, cada vez más escaso, calendario nacional, si no que cuando llegan a la competición también tienen que pagar por correr. ¡Jamás he visto que un actor de teatro pague su entrada cuando va a interpretar un papel encima del escenario! Admiro a la gran masa que conforman los deportistas amateurs de este país. A los que se levantan cada mañana a pelear por conseguir sus objetivos lejos de los Medios de Comunicación, de las portadas, siempre dispuestas a contar la última anécdota de Cristiano o Messi. Ese es el verdadero deporte español, aunque la televisión estatal y pública sólo quiera hacer patriotismo dándose golpes en el pecho con una medalla. La realidad, como siempre, va a otro ritmo del que nos quiere enseñar la tele.

viernes, 24 de junio de 2016

He brexit

Los niveles de manipulación mediática a los que estamos siendo sometidos son directamente proporcionales a la capacidad de las personas de interpretar las informaciones ofrecidas. Los creadores de corrientes de opinión se van introduciendo poco a poco en nuestras mentes hasta el punto de convencernos de que realmente somos libres y pensamos por nosotros mismos. Y más ahora, que nos tienen perfectamente controlados en nuestros patrones de comportamiento. Los nuevos contadores de las eléctricas, internet, las tarjetas de crédito y un largo etc. van dejando nuestras huellas allá por donde pisamos, para que luego ellos, las analicen y nos encaminen por donde quieren. Saben si trabajamos o no, estamos enfermos, cuál es nuestro comportamiento en una tienda, qué música escuchamos o si nos gusta comer dulce o salado, si vamos de vacaciones o si estamos mucho tiempo en casa, bien por la mañana o bien por la noche con el control de nuestro consumo eléctrico. Sería capaz de decir, sin temor a exagerar, que nos conocen mejor que incluso, nosotros mismos. Los datos, esa nueva industria que tanto poder da a quién los tiene y maneja, se ha puesto al nivel de la industria armamentística, las drogas, el tráfico de personas, lo cereales o las farmacéuticas, entre otras, que mueven el mundo, miserable. Y ha sustituido a otros métodos de control ya más obsoletos como el púlpito.
He oído a algún amigo y/o conocido, que no son juristas, ni entienden de leyes, que para ellos sería un asunto de extrema responsabilidad formar parte de un jurado popular que tiene que declarar culpable o inocente a una persona que se juzga por asesinato. Y más si las pruebas no son del todo concluyentes. Además siempre, después de escuchar las dos versiones las dudas se acrecientan. Alguno me ha dicho que por nada del mundo se querría ver sometido a tal nivel de estrés y de miedo a, sobre todo, fallar en el veredicto.
Sin embargo, si nos dejan la responsabilidad del voto en asuntos, supuestamente, trascendentales, en los que, supuestamente, decidimos un futuro mejor... ¡Con una información sesgada e interesada! 
Previamente se han encargado de allanar el camino, unos hacia unos intereses, otros hacia otros, creando corrientes de opinión con el objetivo de justificar guerras, apertura o cierre de fronteras, entradas o no en organizaciones militares o en mercados únicos… obviamente, con el paso del tiempo, te das cuenta que OTAN’S, Uniones Europeas, Euros, etc. a ti no sólo no te han dado, sino más bien te han quitado. Te han quitado libertades y te han hecho más autómata. Y mientras qué. Mientras unos se han enriquecido más y otros más aún. Han montado crisis económicas para justificar la bajada de sueldos y la pérdida de derechos, han cerrado fronteras a las personas que huyen de la miseria de una guerra, organizada, por supuesto por ellos mismos, te inculcan que una religión es mejor que la otra o que ser de un país es mejor que ser de otro.
Desgraciadamente vivimos enfrascados en la batalla de ver qué jugadores pondremos en la próxima alineación, para que no seamos conscientes de que verdaderamente lo que hay que cambiar no sólo no es la alineación, ni siquiera el partido, si no las reglas del juego, porque si no, el resultado siempre será el mismo: la derrota de la Humanidad.  


jueves, 2 de junio de 2016

Mi Amiga Andalucía

Hoy en día está de actualidad el tema de la identidad, de las diferencias entre los pueblos, de las nacionalidades, de las fronteras, de las aduanas y los aranceles... "España es una nación de naciones" dicen algunos. El debate está abierto y las opiniones las hay muy diversas y para todos los gustos. 
Curiosamente, en estos días la editorial Weeble (Libros gratuitos educativos) ha publicado mi cuento "Mi Amiga Andalucía" que escribí en su día para los niños y niñas del CEIP Virgen del Monte de Cazalla de la Sierra y que leen en clase cuando se va acercando el 28 de febrero. 
Desde el equipo directivo del centro escolar me encargaron la tarea de intervenir en el acto que conmemora la autonomía andaluza. Así que en vez de escribir un discurso al uso, viendo la edad del público al que iría dirigido, escribí un cuento. Pero llovió y el acto preparado que estaba previsto en el patio del colegio tuvo que suspenderse. El cuento se quedó escrito. Muchos alumnos lo leyeron. Algunos hasta hicieron dibujos. Luego esos dibujos, retocados digitalmente, ilustraron el texto. 
Siglos de Historia, resumidos en apenas unas páginas, hacen un recorrido, tímido, sin excesivas pretensiones, por las distintas civilizaciones que han pasado por nuestra tierra. Y lo que aportaron. Gentes venidas de diferentes lugares, con diferentes culturas, con otras formas de pensar, que se quedaban aquí a vivir, que se mezclaban con los que ya vivían en estas tierras o eran expulsados por los recién llegados, Eso nos ha hecho tener unas singularidades que nos identifican. 
Romanos, musulmanes, cristianos, judios, fenicios... Personas llegadas desde más allá de los Pirineos, del Norte de África o de la otra punta del Mediterráneo... Mezcla de mezclas que nos han enseñado a vivir y a convivir, a hacer de la mezcla de lo diferente nuestra seña de identidad que compartimos con todo el que viene y que mostramos allá donde vamos.
Os dejo el enlace para que podáis descargar el libro:
http://www.weeblebooks.com/es/mi-amiga-andalucia/
Espero que os guste y que disfrutéis de su lectura. Os invito a dejar comentarios sobre qué os ha parecido, así nos ayudará para el próximo proyecto.       

martes, 6 de octubre de 2015

De por qué el Betis viste de verdiblanco

Para explicar los orígenes de la elástica verdiblanca del Real Betis Balompié nos tenemos que remontar nada más y nada menos que cien años atrás, a los albores del siglo XX. Es en esos momentos cuando encontramos al artífice y principal promotor de esta historia.
Manuel Ramos Asensio
Su nombre es Manuel Ramos Asensio, un hombre nacido en Isla Cristina en la década de los 90 del siglo XIX y cuya pasión por el fútbol le hizo superar todo tipo de obstáculos, romper fronteras, abrir puertas y ventanas para poder introducir un deporte tan novedoso en una sociedad ajena casi por completo a lo que después se ha convertido en un movimiento de masas, de culturas, de dinero.
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Su padre, José Ramos Oliva, era inspector de Aduanas y Alcoholes. Por motivos de trabajo fue trasladado a Sevilla desde Huelva. Incluso había estado destinado en Cuba, cuando era colonia española antes de 1898, y en varios lugares más. Este carácter viajero, de hombre de mundo, en una época en la que cruzar el Atlántico era toda una aventura, unido a su relación con Huelva, provincia minera, en la que tenía que tratar con muchos ingleses, encargados de explotar las minas de Riotinto, animaron a José Ramos a enviar a su hijo Manuel, cuando éste contaba con unos 8 ó 10 años, a estudiar inglés a un colegio de maristas que había en Dunfren, muy cerca de Glasgow, en Escocia. Allí permaneció durante unos cuatro años, en los que Manuel Ramos Asensio entabló amistad con jóvenes que practicaban el foot-ball; así que cada vez que tenía tiempo iba a Glasgow, donde fue introduciéndose en tan novedoso deporte. En esa ciudad escocesa jugaba el Celtic, que vestía con indumentaria a rayas horizontales verdes y blancas. Es aquí donde Ramos Asensio comienza a jugar al foot-ball, a inmiscuirse en los recovecos de la sociedad Celtic de Glasgow, que pasa a ser su segunda familia. Su adaptación fue tan buena que, cuando llegó la hora del regreso a su país, dejó tal huella en Escocia que nunca rompió los lazos de unión ni con el colegio, ni con el club, ni, por supuesto, con las personas que lo conformaban, compañeros y amigos.
Una vez en Sevilla, Manuel Ramos Asensio comenzó a moverse por los círculos deportivos sevillanos de la época. Cuando su padre tenía que ir a Huelva, donde los ingleses habían puesto en marcha el foot-ball unos años antes, Ramos Asensio y un amigo se marchaban con él, con la finalidad de visitar a los marineros que venían en los barcos desde las Islas Británicas y que eran aficionados al foot-ball (que tenía gran popularidad en su país) para ver si podían organizar algún encuentro de carácter amistoso. Si podían, se trasladaban a Sevilla y disputaban partidos contra equipos de la capital hispalense, que estaban compuestos en su mayoría por otros ingleses residentes en la ciudad, ya que éstos también tuvieron parte de culpa en la exportación de su juego a orillas del Guadalquivir. Pero a medida que iba teniendo aceptación en la ciudad, los jóvenes sevillanos se vieron contagiados por esta nueva “moda” y comenzaron a formar parte de los equipos. Ello motivó que hubiese denuncias ante las autoridades por parte de ciudadanos que encontraban inmoral que aquellos chavales jóvenes “casi desnudos” estuvieran por el Prado de San Justa, el Huerto de la Mariana o el Prado de San Sebastián enseñando sus piernas corriendo detrás de un balón.
Llegamos a 1907, momento en el que se funda el Sevilla Balompié, dos años después de que lo hiciera el Sevilla Foot-Ball Club. El balompié estaba muy ligado a la Escuela Politécnica y Manuel Ramos Asensio participó en su fundación.
Entre 1908 y 1909 el Sevilla Balompié era el único equipo estructurado y organizado de la ciudad. La presencia del jovencísimo Ramos Asensio dentro de la sociedad era muy importante. Al poco de llegar fue nombrado capitán. Su conocimiento del juego y de las reglas, gracias a la experiencia adquirida en Escocia, hicieron de él un elemento fundamental para el buen desarrollo del club. Por la amistad que le unía con algunos jugadores del Sevilla F.C. como Laffita, Lecompte, Mackensie o Carreter, y como los límites entre unos equipos y otros en ese momento no estaban muy marcados, Manuel Ramos jugó también en el equipo blanco en 1910. Uno de sus mejores amigos era el portero Smith, que incluso llegó a pasar, junto a su familia, algún que otro verano en Cazalla de la Sierra, cuya residencia era el Cortijo de Crucita. Con el Sevilla F.C., Ramos Asensio disputó el primer torneo completamente oficial, la Copa de Sevilla, también denominada Campeonato de Sevilla, en el que se enfrentaron el Recreation, el Sevilla F.C., el Betis C.F. y el Sevilla Balompié, logrando este último el triunfo y por tanto la copa donada por el Ayuntamiento hispalense.
Es por ello que Manuel Ramos vuelve al año siguiente a “su” Sevilla Balompié y se proclama campeón del Torneo Spencer de Jerez de la Frontera. Aquí juega junto a Jones, Zúñiga, Lissen, Andrés Hermosa, Carrión, Carmelo Navarro, Puig, Wesolowsky, Wuski, Añino y Henke. 
En la Copa de Sevilla de la temporada 1911-12, el campeón del torneo fue, otra vez, el Sevilla Balompié, que venció al Betis Foot-Ball Club por 3-1 y al Sevilla F. C., en la final, por 2-0. Los balompedistas, empezaban a convertirse en el mejor equipo de la ciudad por la calidad de sus jugadores, entre los que Fernández Zúñiga, los hermanos Wesolwski, los hermanos Hermosa y su capitán, Ramos Asensio, destacaban cada vez con más fuerza. Éste último era, antes de la llegada de “Papa” Jones el auténtico líder del equipo.
Entre 1912 y 1913 se da un hecho de suma importancia. Fue el estreno por el Sevilla Balompié de los colores verdiblancos, que finalmente se impondrían a los azules utilizados hasta entonces. Los jugadores necesitaban nuevas equipaciones, por lo que Manuel Ramos Asensio, ante la carencia de medios materiales y económicos que tenían para hacerse unas camisetas, se encargó de mover los hilos y realizar las gestiones pertinentes con sus antiguos compañeros del Celtic de Glasgow para que les enviaran las telas desde Escocia y ponérselas a su equipo. Cuando llegaron las telas, a Manuel Ramos Asensio se le ocurrió la brillante la idea de invertir las rayas horizontales del Celtic de Glasgow, habituales en Gran Bretaña, por otras verticales, algo novedoso o raro en España, lo que dio origen a los colores del equipo, muy relacionados con Sevilla y Andalucía, de blancas casas y verdes campos, aunque según indica la página web oficial del centenario bético (www.tuyossiempre.com),  los colores verdiblancos no fueron adoptados de forma oficial por el Real Betis Balompié, hasta poco después de que los andalucistas aprobaran en su asamblea de Ronda, celebrada en enero de 1918, los colores verde, blanco y verde para la bandera andaluza. 
El 12 de febrero de 1914 se enfrentan el Sevilla Balompié y el Sevilla F.C. en el marco del Campeonato de Sevilla jugando en la media del Balompié junto a Carmelo Navarro y Andrés Hermosa.
Cuando el Sevilla Balompié y el Betis C.F se fusionaron en el Real Betis Balompié en 1914, Manuel Ramos Asensio siguió jugando en este nuevo equipo dos años más, completando así nueve años en los que militó como jugador en los tres equipos más importantes de la ciudad de la época.
Real Betis Balompié 1914
El 10 de enero de 1915 se disputa el primer partido del Real Betis Balompié frente al Unión Andalucía Recreativo. Es en este partido donde se decide que los colores verde y blanco que importara Ramos Asensio desde Escocia fueran los distintivos del club, aunque tras la fusión, el Real Betis Balompié lució ocasionalmente camiseta verdinegra.
En enero de 1915, sólo unos meses después de la fusión de los dos equipos sevillanos, Ramos Asensio se proclama campeón de la Copa de Sevilla venciendo en la final al Sevilla F.C. en los terrenos de la Enramadilla, en el Prado. Había nacido la rivalidad Betis-Sevilla, Sevilla-Betis. Eran tales las ganas de superar al rival que en el partido disputado el 8 de febrero de ese mismo año ya se vivieron los primeros momentos de pasión y exaltación entre los jugadores y aficionados de ambos equipos. Se disputaba la Copa del Duque de Santo Mauro, en la que el Sevilla se impuso por 4-3, con goles de Spencer y Lecompte, cada uno en dos ocasiones. El encuentro se desarrolló con gran intensidad, lo que contagió a los espectadores, que, en su ímpetu de animar a su equipo, invadieron el terreno de juego, obligando al referee (que era la palabra inglesa con la que se designaba al árbitro) a dar por concluido el partido.
En el mes de noviembre, el Betis participó en el recién estrenado Campeonato de Andalucía, donde cuajó una actuación brillante. En esa plantilla del Real Betis Balompié participó Ramos Asensio.
En semifinales, al Betis le tocó jugar contra el Sevilla F.C. Los antecedentes de este tipo de partidos provocaron una expectación fuera de lo normal. El partido se disputó el 1 de enero de 1916. De nuevo, el referee del partido, en este caso el sr. Torreo, se vio obligado a suspender el encuentro varias veces por la invasión continua del terreno de juego por parte de los seguidores de ambos equipos, así como por las agresiones de los propios futbolistas. Los noventa minutos reglamentarios acabaron con empate a dos, goles de Carmelo Navarro por parte del Betis y de Ramírez y Lecompte por parte del Sevilla. Así que, como le ocurriera en la eliminatoria anterior, el Betis tenía que volver a jugar un partido de desempate. Pero este encuentro se disputó al día siguiente, lo que beneficiaba a los sevillistas por tener una plantilla más numerosa, lo que le permitió introducir muchos cambios con respecto al día anterior. Si tenemos en cuenta que la forma física de estos primeros futbolistas no se entrenaba de una manera tan específica como ahora, que la asistencia sanitaria apenas excedía de una botella de agua y una toalla, que la dureza con la que se empleaban algunos jugadores provocaba numerosas lesiones… pues, ante este panorama, jugar dos partidos seguidos en dos días, sin apenas descanso y prácticamente sin poder hacer ningún cambio, es lógico pensar que el resultado de este segundo encuentro favoreciera al Sevilla, que venció nada menos que por 5-0. Éste fue el último campeonato importante que disputó Ramos Asensio como jugador. Tras nueve años compitiendo, vistiendo las camisetas de los tres equipos sevillanos, “Cabecita de Oro”, apodo por el que era conocido por los aficionados y rivales por lo bien que remataba de cabeza, dejaba el foot-ball de alto nivel. Y así era el foot-ball que practicó Ramos Asensio en Sevilla entre 1907 y 1916. Un deporte practicado por aficionados, jóvenes estudiantes, trabajadores, que tenían que costearse todos los gastos para poder jugar y que tenían que hacer auténticas maravillas financieras para cuadrar cuentas a final de temporada. Era el denominado foot-ball “amateur”. Con unos seguidores que ya por entonces montaban broncas e insultaban al árbitro si no actuaba de la manera que creían correcta. Con una rivalidad que no ha perdido un ápice de interés desde entonces en este siglo de historia. Pero un deporte que, aunque en los primeros años lo practicaban las clases altas de la sociedad, poco a poco se fue abriendo a otras clases sociales que dieron un vuelco a la forma y manera de entenderlo, provocando episodios tan controvertidos como la creación del Betis C.F en 1909 por una escisión en el Sevilla.
En 1916, un experimentado Ramos Asensio, curtido en mil batallas futbolísticas, y después de jugar innumerables partidos, deja Sevilla y se traslada a vivir a Cazalla de la Sierra, donde habían destinado a su padre, que había llegado a esta ciudad como inspector de Alcoholes, habida cuenta de las numerosas fábricas de aguardientes y licores que había en Cazalla en esa época. Fue en esta población en la que contrajo matrimonio y tuvo a su primer hijo, Manuel Ramos Lorenzo, un par de años después. Aquí fue donde instaló definitivamente su residencia, vivió el resto de su vida y puso toda su experiencia al servicio de Cazalla y de su FÚTBOL. De por qué el Cazalla Balompié viste igual que el Betis... eso es otra historia.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Disertaciones fronterizas... sólo unas pocas

Catalonia is not Spain. Pero en noviembre de 2.014 se cumplieron 25 años de la reunificación de las dos Alemanias. Cayó el muro de Berlín y se levantaron otros, entre Israel (creado en 1.948) y Palestina, entre Marruecos y el Sahara (español hasta 1.975). Checoslovaquia se dividió en dos. Y en los Balcanes la antigua Yugoslavia dio paso a cinco países tras una horrible guerra. Guerra como la de Siria, uno de esos países que están en la lista negra de Occidente, igual que Corea del Norte, Irak, Afganistán o Cuba. Bueno Cuba ya empieza a estar en la lista gris. La URSS se creó en 1.922 y estaba formada por cuatro repúblicas; en 1.991 antes de su disolución eran quince. Una de ellas Ucrania, ahora motivo de conflicto entre Rusia y la Unión Europea. Una Unión Europa que conforman en la actualidad veintiocho estados miembros pero que en 1.986 pasó de diez a doce por la incorporación de España y Portugal que entraron cogidos de la mano. Y en 1.898 hubo un movimiento intelectual promovido entre otros por Miguel de Unamuno para la creación de un estado Ibérico. Saramago escribió también en castellano y vivió en Canarias. Un futbolista brasileño fue campeón de Europa de selecciones vistiendo la roja de España. Atletas africanos, keniatas o etíopes, corren por Bahreim, Qatar o Dinamarca. Africa dividida con escuadra y cartabón a mediados del siglo pasado, explotada hoy por multinacionales, se desangra. Sus gentes se juegan la vida y muchos la pierden en el Mediterráneo. Y si pisan suelo europeo, se les pisa por su condición de emigrantes. Emigrantes como antes fueron andaluces o extremeños que despoblaron sus orígenes para poner su trabajo a disposición del desarrollo de Euskadi, Suiza, Francia, Alemania o Cataluña (Novena Provincia Andaluza como la tituló el célebre José María Osuna). 
En fin... Fronteras que van y que vienen. Que no paran de moverse. Son entes vivos. Fronteras. Líneas trazadas en los mapas que dividen y separan más que unen... Personas... Nacionalismos... Himnos y banderas. ¿Humanidad?

sábado, 30 de mayo de 2015

El Agua

Foto El Chorrillo nº 185 (dic. 2005)
El libro cayó en sus manos durante la semana en la que estuvo en cama, recuperándose de un malestar general provocado por una gripe mal curada. Lo había escrito Bruno Cardeñosa, el director de La Rosa de los Vientos, uno de sus programas de radio favoritos. El título "Un mundo InFeliz". Habla en uno de sus capítulos del Oro Azul, el Agua. A medida que avanzaba en la lectura su memoría retrocedía unos años atrás. Por aquel entonces el Ayuntamiento de su pueblo, en un intento a la desesperada por captar ingresos que parchearan de alguna manera la infame gestión que venían realizando durante el mandato de cuatro años, intentó, por todos los medios, vender la gestión del Servicio Municipal de Aguas a una empresa privada. La justificación era que esa gestión iba a ser más óptima si se hacía desde una empresa privada que en manos del ente público. 
La gente se echó a la calle. Los vecinos no se quedaron con las manos cruzadas y salieron de sus casas en masa a protestar por lo que era una clara pérdida de lo público para favorecer a unas pocas manos que se frotaban entre ellas soñando con los beneficios que les reportaría el negocio. 
Finalmente ante las presiones de los ciudadanos el proyecto se paralizó y el Agua siguió siendo gestionada desde lo público.
Tumbado en la cama, o sentado en el sofá, entre pastillas, pañuelos y termómetro iba leyendo a Bruno Cardeñosa frases como "La crisis económica ha sido un aliciente más para la privatización del agua en el mundo..." o "en los últimos diez años más de un centenar de grandes ciudades han remunicipalizado el agua". Pone de ejemplo París, donde la empresa "Eau de París", que surge como consecuencia de la remunicipalización ha conseguido bajar un ocho por ciento las tarifas y ha logrado en su primer año un beneficio de 35 millones de euros que han sido reinvertidos íntegramente en la mejoría del servicio. 
Diez años se cumplían de aquello. Pero que fresco lo tenía en su memoria. Más si cabe, cuando, como conclusión podía leer en el libro "el agua se está convirtiendo en un gran negocio para las multinacionales, y ante la falta de liquidez que sufren actualmente los ayuntamientos, las empresas les ofrecen la compra de ese servicio para beneficiarse a su costa. Además son empresas que no tienen competencia local, teniendo clientes fijos y buenos pagadores que les proporcionan un flujo monetario seguro y continuado. Es decir, con la privatización del agua se genera un monopolio natural donde la competencia sólo se puede dar en el principio de la concesión pública, pero posteriormente desaparece y el usuario queda al libre criterio económico de la empresa".
El pueblo habló...

lunes, 19 de enero de 2015

Tierra Savia, vino de la Sierra

José Antonio, Pedro (Tierra Savia) y Antonio (diseñador)
Y Cervantes los nombró en sus Novelas Ejemplares. Abundante en esta tierra vanguardista, tiempo atrás. Órdenes religiosas a su sombra. Aroma, sabor, color... El Vino. Tradición de siglos. Sierra, cepas, uvas... La sangre de Cristo.
Bodega, barrica, tonel, botella, corcho... Etiqueta y diseño. Jóvenes con talento. Emprendedores. Trabajo, esfuerzo, ilusión...
Llegas a Alanís, sorteas algunos baches del camino de los Guindales y allí está Tierra Savia. Allí están Pedro y José Antonio, almas del proyecto. Ese día, soleado, también Antonio, diseñador de la imagen comercial.
Espacio limpio, blanco, ordenado, recuperado, bien acondicionado a las necesidades de la producción, pequeñita, por ahora. Calidad. Naturaleza. Ovejas que mantienen a raya la maleza. Simbiosis.
Ideas nuevas en tiempos tristes. Satisfacción. Futuro. Horizonte... Los pies en el suelo. Y, por supuesto, buen vino. No dejéis de probarlo.  

viernes, 12 de diciembre de 2014

IES Rafael Antonio Carmona Brito

Y el centro llevó su nombre. La situación en el mapa de Cazalla de su casa, en la que creció y vivió, en el Carmen, en las conocidas como Casas Baratas, determinó una especial relación con el Instituto, edificio colindante, y por consiguiente, con las personas que forman y formaron parte del mismo durante más de 40 años. 
Desde pequeño, Rafael Antonio Carmona Brito estuvo unido al Instituto, primero de formación profesional, luego de enseñanza secundaria, en cuerpo y alma. 
Él, que por su discapacidad, en aquellos tiempos, no tuvo una formación reglada, sí se esforzó por aprender a leer y escribir. Presumía orgulloso cuando leía un cartel en un tablón de anuncios o deletreaba alguna palabra que un alumno cualquiera, que pasaba por allí, le ponía para tal fin. 
Le encantaban los libros, de Historia, sobre todo, en los que se detenía a mirar fotos o cuadros, láminas de romanos (a los que admiraba) o de catedrales, o de Semana Santa (otra de sus pasiones). 
Era su "trabajo". Se levantaba a diario con la, autoimpuesta, obligación de servir al Instituto. Vigilaba más que nadie, fue ayudante del portero, del conserje, de las limpiadoras, del administrativo, del director... siempre atento, siempre pendiente de que los alumnos no se saltaran las clases y no salieran del centro fuera de su hora. 
Todos los que lo conocieron tendrán la imagen de Antonio comiendo su manzana del mediodía, durante el recreo. Generaciones y generaciones de alumnos que lo vieron como uno más, un eterno “repetidor”, orgulloso de emplear su tiempo en ser parte, digna, de la educación de los jóvenes de Cazalla. 

viernes, 18 de julio de 2014

Rabona por Baloncesto

Acababa de leer las últimas palabras de Sarah Avenzoar, una médico sevillana del siglo XII, protagonista de la novela "La última noche", a la que dio vida ficticia, y muerte, otro médico, Francisco Gallardo. A su consulta fue a tratar una lesión en la rodilla. Una lesión deportiva. Y claro, de medicina deportiva, Francisco Gallardo sabe y mucho. En su curriculum está nada menos, entre otros méritos, el haber servido a la selección española de baloncesto y al club Baloncesto Sevilla, otrora Caja San Fernando. El recuerdo de jugadores de los inicios del club que dirigiera desde el banquillo Alberto Pesquera, trajo a la memoria del paciente aquel partido de noviembre de 1989 en el que un recién ascendido a la ACB, Caja San Fernando, jugaba contra el imbatido hasta ese día Forum de Valladolid. Se enfrentaban en el pabellón de San Pablo el último contra el primero del grupo A2 de la máxima categoría del baloncesto en España. Vestían de morado el gigante lituano Arvidas Sabonis y su compatriota Valdemaras Homicius. Dos jugadores, sobre todo el primero, que un aficionado en Sevilla y los alrededores no podían perder la oportunidad de verlo en directo. 
Así que la Diputación Provincial de Sevilla regala entradas a los distintos Ayuntamientos de los pueblos para que los jóvenes jugadores que practican este deporte en las escuelas municipales puedan asistir al partido y así poblar las gradas de un público joven y entusiasta que anime al equipo local.
La convocatoria surte efecto y en Cazalla de la Sierra se llena un autobús para ir a ver el partido. Pero hay un pequeño problema. Es martes. En teoría no tendría por qué serlo. Pero en el caso de nuestro paciente si. El instituto de Cazalla está en obras por lo que sus alumnos tienen que compartir el colegio público del Moro con sus habituales inquilinos, por lo que deben cursar sus clases en horario de tarde, de 3 a 9. Ahí es donde radica el problema. El autobús sale a las 5 y media y nuestro paciente, que cursa primero de BUP se ve en la tesitura de asistir a clase o irse a Sevilla a ver el partido. 
Se presenta en el colegio como siempre unos 20 minutos antes para jugar la pachanga de todos los días en la canasta que está junto a la casa de Monte. Ese día, además de los libros, lleva un bocadillo y un zumo en la mochila. Pretende hacer rabona. Empieza la jornada escolar con la clase de Historia y luego Música a segunda hora. A tercera tiene francés de 5 a 6. Su amigo Fali, que también quería ir al partido, pregunta a la profesora Estrella que le deje salir 30 minutos antes. - "Si entras te quedas hasta el final de la clase" - responde la profesora. La decisión la toman en décimas de segundo. Faltan a francés. Y a Matemáticas y a Lengua... Es que era la primera vez que iba a ver Baloncesto del bueno en directo. Y ese argumento, para un chico de 14 años, podía más, en ese momento, que volver a escuchar al profesor Pacetti decir aquello de "la débil junto a la fuerte, si se carga, acento tiene". 
Nada más llegar al pabellón, se sentaron detrás de una de las canastas. Los jugadores calentaban en la pista mientras el Fali, cuyo único equipaje era el libro de Ciencias Naturales, ya se había comido la mitad de varios bocadillos de generosos compañeros. 
Bajaron a pie de pista. Allí pudieron comprobar las dimensiones reales de los jugadores de baloncesto profesionales. El Caja acababa de cambiar de americano. Los dos fichajes de inicio de campaña parecían no funcionar. Se echaba de menos a Abdul Jelany, con el que se consiguió el ascenso a la ACB y los dos refuerzos no parecían cumplir las expectativas. De hecho, uno de ellos, fue cortado. Aquel americano pelirrojo de 2,03 Stroeder ya no jugó contra el equipo de Valladolid y quien sí lo hizo fue otro americano, un saltarín de dos metros pelados, Pat Durham. Al otro americano fichado a principios de temporada, Dan Bingengeimer (Bingo) se le daba otra oportunidad, que pasaba por defender nada más y nada menos que a Sabonis. Decían que el lituano estaba lesionado, por eso había fichado por el Forum, un club de nivel medio de la liga española mientras hacía trabajo de recuperación. Pero viéndolo jugar, no parecía estarlo. 
El Caja, animado por los 5000 espectadores que se dieron cita en San Pablo estaba jugando bien. El enfrentamiento directo entre Bingo y Sabonis caía del lado pucelano, aunque el americano no se quedaba atrás. 31 puntos metió para quedarse muchos años en Sevilla. Y sí, fue superado muchas veces por Sabonis, pese a la defensa por delante que le hizo y las ayudas, sobre todo de Llano y Durham. Pero el lituano destapó el tarro de las esencias con sus 44 puntos en jugadas de todas las formas y colores. En una de ellas cogió dos rebotes ofensivos que sacaba a la línea de tres puntos donde Homicius fallaba una y otra vez, hasta tres triples seguidos. 
El Caja achuchaba, se escapaba un poco en el marcador, pero el Forum recuperaba los puntos y ponía de nuevo el partido igualado. Con este tira y afloja o toma y daca, dos frases hechas, se llega al último minuto, en él, Llano falla un gancho y un jugador vallisoletano mete un triple para poner a su equipo tres arriba a falta de escasos 5 segundos. Parecía todo perdido después de tanto esfuerzo. Pat Durham saca entonces de centro, con un pie en un lado del campo y el otro pie en el otro y Sabonis delante. Hay jugada para el 7, Javi García. Saca el americano, le da el balón a García que está casi en el circulo central. Este sale como una exhalación hacia la canasta y en carrera se levanta de tres y anota. Empata el partido a 86 y fuerza la prorroga. Los jugadores corren hacia el banquillo a celebrarlo. El público se vuelve loco y los jóvenes de la escuela deportiva de Cazalla se abrazan y gritan de júbilo. Al final, en la prórroga, el Caja hace efectivo el factor remontada y gana 99-94. 
Los niños y niñas de Cazalla regresan a casa, a la que llegan pasada la 1 de la madrugada. El Fali se marcha con su libro de Ciencias Naturales bajo el brazo. Mientras el paciente se sienta en un banco en el Concejo 5 minutos antes de llegar a casa. Quiere detener el tiempo un ratito más. El viaje, el partido, Sabonis, Bingengeimer, el Caja San Fernando, el pabellón, Baloncesto en Sevilla, Javi García, el empate, Pat Durham, Chus Llano, la prórroga, Chinche Lafuente, Alberto Pesquera, la victoria, Pepe Lorente, Paco Gallardo... Definitivamente, la rabona por Baloncesto, había merecido la pena. 

sábado, 7 de junio de 2014

Maestra

El metal de la cuchara choca con el cristal de la taza haciendo un tintineo repetitivo para disolver el azúcar del primer café de la mañana. Sentado en la terraza de la cafetería, pasa las hojas del diario que lee en el teléfono. Mientras repasa la actualidad digital, su mirada se detiene en la sección de Educación. Las condiciones están cada vez peor. Entonces recuerda lo importante que fueron para él los años en el colegio, en el instituto, en la universidad. La importancia que tiene que haya un buen sistema educativo que dote de argumentos a las personas para tener criterio en la vida... Reflexiona. El aroma del café penetra en sus sentidos y lo transportan a su primer día de colegio. Viaja con la mente a la vieja cocina de su casa, donde la cafetera echa humo. Apenas puede apurar la tostada con aceite que habitualmente devora con fruición. Tiene los nervios en el estómago, no sabe qué le deparará la nueva experiencia. Es su primer día de colegio. Tiene una doble sensación de miedo a lo desconocido mezclada con la intriga por conocer. 
Baja la cuesta de San Benito andando, cogido de la mano de su vecina varios años mayor. Cuando llega al Moro, hay ya un montón de niños que se distribuyen en filas separadas por cursos en el lado derecho del porche. Es la zona de la primera etapa. Los de parvulario están junto a la puerta negra de entrada. Toca la sirena y los pequeños van accediendo, ordenadamente, a sus aulas. Apenas tiene que subir un piso. A la derecha está su clase y en la puerta lo espera ella. La maestra. La señorita Inmaculada. Recibe a todos los niños con cariño, con una sonrisa. Reconoce a los de 5 años que ya estuvieron con ella el curso anterior. Se presenta a los que, como él tienen 4 años y son nuevos. Le ayuda con su maleta y lo sienta en una mesa redonda junto con otros cinco niños. En la clase hay unos treinta más. La señorita Inmaculada es joven, alta, de ojos grandes, va bien peinada y tiene la voz muy dulce. Ella tiene por delante la difícil tarea de enseñarle los números, a leer y a escribir, a desarrollar su imaginación, su psicomotricidad... Él por delante tiene la estimulante tarea de aprender. La maestra le cae bien. Le calma los nervios y le hace sentir a gusto. Transmite confianza. Así que se relaja y observa. El aula es enorme, los bajos de las blancas paredes están recubiertos por una pizarra negra a la altura de los pequeños. Otra pizarra grande preside el aula y justo encima hay una foto con un hombre rubio y una mujer de pelo corto que miran fijamente a los niños. A la izquierda la mesa de la maestra. Tres grandes ventanales dejan penetrar mucha luz. 
Uno de los niños llora. Quiere irse con su madre otra vez. No quiere estar allí, repite una y otra vez. Se levanta y da patadas a la puerta. Entonces la señorita Inmaculada con mucha delicadeza lo convence para que se quede con la promesa de que se lo va a pasar bien. Y así es. Ese primer día todos se lo pasan muy bien. Del mueble que había al final de la clase sacan toda clase de juegos, cuentos, un pequeño teatro de cartón con dos cortinas pequeñas y varias marionetas. La maestra les dio tizas para pintar en las pizarras. Las esponjas para borrar los garabatos había que cogerlas de un bombo de 5 kilos de detergente reconvertido. Así que, cuando volvió a su casa estaba contento y feliz. Quería ya que fuera por la mañana otra vez para regresar al colegio. Estaba maravillado por ese nuevo mundo que acababa de conocer.  
Con el paso de los días, casi sin darse cuenta aprende cada vez más. Observa cómo la señorita Inmaculada trabaja con pasión y transmite toda su energía para que los niños aprendan. Él, muy sutilmente, casi sin darse cuenta, va cumpliendo objetivos, va aprendiendo que el 1 era un soldado haciendo las instrucción, el 2 un patito tomando el sol, el 3 una serpiente que no para de bailar y el 4 una silla que invita a descansar. Luego con la cartilla que le compró su madre "an cá" Lorenzo Rivera aprende a trazar las letras y a juntarlas formando primero sílabas luego palabras y con el paso de los meses, frases del estilo de "mi mamá me mima". 
Tras dos años acabó el parvulario. Tenía que continuar su escalada por el primer curso del ciclo inicial de la EGB. Ahora su nuevo aula estaba en el 2º piso. Mientras subía agarrado a la baranda de las escaleras miró a la que había sido hasta entonces su clase. Y allí estaba ella. Allí estaba la señorita Inmaculada arropando con su sonrisa y su cariño a una nueva tanda de niños y niñas que iniciaban su camino en el colegio. 
Apuró el café, cerró la aplicación del móvil donde había estado leyendo el periódico y aún absorto en sus recuerdos se puso a escribir unas letras dedicadas a la maestra que le enseñó a escribir.   

viernes, 9 de mayo de 2014

Jugando a soñar

Era, también, introvertido. En la planta alta del restaurante que regentaban sus abuelos y en el que trabajaban sus padres, a sus nueve años, jugaba a soñar. Soñaba con la respuesta que daba siempre a la pregunta ¿qué quieres ser de mayor? Y jugaba con la respuesta. Con los medios que tenía. 
Cogía carrera en el largo pasillo, entraba en el dormitorio de sus abuelos, saltaba antes de pisar la cinta aislante negra que había pegado en el suelo y caía en un viejo colchón de espuma que amortiguaba el golpe con el suelo. Después con la cinta métrica de la costura de su madre medía el salto y lo apuntaba en una libreta. Así pasaba las tardes y los días de vacaciones, cuando no tenía que ir a colegio. La segunda planta de aquel restaurante era su peculiar estadio en el que emulaba escuchar los aplausos del público tras salir del foso. Quería tener unas zapatillas de clavos como le había visto a vecinos del pueblo que practicaban atletismo en la recta de tierra del polideportivo. Quería saltar como el Jaime Macías o el Tope Murillo (más de 7 de metros y 11 segundos en el 100 en aquellas instalaciones de los años 80). Y por qué no, llegar a saltar más de 8,23 que tenía Antonio Corgos como Récord de España. 
Devoraba las competiciones que ponían en televisión y se fijaba en los protocolos que ponían en práctica los saltadores antes de empezar. Él hacía lo mismo en aquel pasillo. Media los pasos, imitaba los gestos, daba el brinco... hasta que un día la tela del roído colchón se rompió. En el agujero fue a meter el pie tras salir de un enorme salto, con tan mala suerte que en el tropiezo rompió el cristal del balcón con la mano. El estropicio fue tremendo. Casi se queda sin mano por lo cortes sufridos. Le riñeron y obviamente se acabó el juego. 
Lo intentó entonces con el fútbol y más tarde con el baloncesto. Se divertía, pero nunca tanto como cuando en el verano se organizaba el Campeonato Local de Atletismo. Nunca faltaba a la cita. A veces incluso ayudaba a remover el foso de tierra compacta que llevaba todo el invierno sin usarse. Se regaba, se demolía con una azada y se dejaba lisa para que los "jueces" pudieran ver bien la huella sobre la que tenían que medir el salto. Llegó, en una ocasión, cuando apenas contaba con 14 años, a saltar 4,79 en el último intento, arrebatando de esta manera el primer puesto a un chico de Sevilla que entrenaba con un club de atletismo y compitió perfectamente equipado. Ahí se quedó. 
Luego disfrutaba con las competiciones en la tele, con el Gran Premio Diputación de Sevilla en el mítico estadio de Chapina... Hasta que en 1999 el Mundial que se celebraba en el Estadio de la Cartuja le daba la oportunidad de ver a los más grandes. Quería verlos cerca, así que ahorró para comprar una entrada de las caras, abajo, pegado al foso. Allí pudo ver a sus ídolos, apenas a unos metros, con la arena pegada en la piel. No perdió detalle del calentamiento, de los comportamientos de unos y otros. Pedroso voló y se convirtió en Campeón del Mundo. Era elástico y un señor en el aire. Pero él, con quien perdió la garganta animando, fue con el avilesino que movía su melena a un lado y a otro cada vez que pasaba como una exhalación por el pasillo de saltos. Aquel Yago Lamela que saltó 8,40 en un brinco que le valió para ser medalla de plata y para dejarle ese paseo por el aire guardado en el recuerdo.
Ese mismo año, con su amigo Jesús Correa, estuvieron en Avilés, donde supieron de los comportamientos un tanto introvertidos del genial saltador asturiano. Ayer, al leer en una red social la noticia, no pudo dormir. Estuvo contándole a Morfeo su relación con el salto de longitud y cómo el foso había perdido a uno de los grandes. Descanse en paz Yago Lamela. Sirvan estas letras de humilde homenaje.    

jueves, 13 de marzo de 2014

Camino de Los Morales

El partido se va a disputar, como cada mañana de las vacaciones de verano, en Los Morales. Bien temprano. Un niño madrugador, mientras con una mano agarra el balón de fútbol, con la otra sujeta fuertemente el manillar de la bici. El pie derecho hace la función de freno que va rozando la rueda con la ya desgastada suela del zapato. Una versión de freno, rústica y peligrosa, sustituta de las manetas que colgaban flojas, sin cables, sin vida… El fresquito de la mañana se entremete por las mangas cortas y anchas de la camiseta, la ha heredado de su hermano mayor, y también por los huecos de las calzonas, erizando los tostados vellos de los brazos.
Atrás quedan los altozanos de la calle Llana sobre los que destaca el edificio de la Cámara Agraria. Justo en frente, un cartel verde y blanco anuncia la sede de Automovilística Bética, cuyo autobús conduce Juan “el del Directo”. Al lado, el almacén de Ayuso y la sede de la Compañía Sevillana.
Una cigüeña observa la escena en el nido que ha construido en la impertérrita, a pesar del paso del tiempo, espadaña del Convento que despliega una larga sombra sobre el quiosco metálico pintado de verde del Chato. Allí hace una parada, en la sede del Banco Hispano-Americano. Como siempre, tiene que esperar a un amigo. Éste no tiene bici y a pesar de que baja corriendo, casi rodando, las empinadas cuestas del Barrio Nuevo, normalmente llega tarde. Se sube en el portamaletas de la bicicleta. Su cara dibuja un gesto torcido cuando los hierros se le clavan en el culo. Los pies los coloca en las tuercas que sujetan la rueda de atrás, con cuidado de no meterlos en la cadena o entre los radios. Se agarra fuertemente a la cintura del compañero y ahora juntos, continúan el camino hacia el Moro. En tanto uno conduce diestramente la bici, el otro va observando la acera izquierda de la calle. La taberna del “Costri”, el balcón cerrado con cristalera de una casa, el Bar “La Ganchosa”... Un poco más abajo, aparece la fachada de piedra de la casa-palacio, de cuyo interior resuenan aún las corcheas y semicorcheas, fusas y semifusas que brotaron de un acordeón la noche anterior.
Los billares de Antonio permanecen cerrados. En La Plazuela cientos de golondrinas y aviones sobrevuelan la calle. Algunas se posan en los nidos construidos en el novedoso y pseudomoderno edificio que va a albergar la Biblioteca. Un dos caballos hace las maniobras de aparcamiento al lado de una zapatería con un cartel que pone “La Cadena”. La Filomena porta una cántara de leche en el cuadril y se cruza con Don Angel Nosea que sale de su casa con un maletín para visitar a un paciente.
Giran entonces en dirección a la calle Velarde. Los adoquines del pavimento hace temblar la bici y también a sus ocupantes. Les encanta ir dando gritos. Gritos que se entrecortan cada vez que la bici despega sus dos ruedas del suelo. El zaguán de Juan Andrés queda a la vista. A la izquierda la carnicería, a la derecha el puesto de chuches. Más abajo el Taller de coches de Rafael Romero, delante, el Llano de los Escolares y de frente ese gran edificio que aún acoge algunos de los cursos de los niños más pequeños de la educación primaria y el bachillerato. Pasan por el tanque de la leche, la Hermandad de Labradores y … se acabó el urbanismo.
En las piedras de Los Peñasquitos algunas mujeres, lista la colada, tienden sus blancas sábanas al sol para que se sequen. El regajo del "Torí" huele mal, más a su paso por el puente de ladrillo, en el cruce del Cortijito, donde se ven multitud de residuos por allí esparcidos. Los dos ciclistas cogen aire, aguantan la respiración y no vuelven a respirar hasta que, morados, sueltan el aire casi en Cantalgallo. Recortan por la vereda que bifurca Los Morales con el Llano de San Sebastián y se meten en su pulmón en dirección al terreno de juego. Se bajan de la bici unos 50 metros antes de llegar. Dan una fuerte patada al balón y corren detrás de él. Allí están ya preparados el resto de jugadores. Una de las porterías está formada por el tronco de un árbol y una camiseta. La otra está delimitada por una piedra y una blusa de un chándal. Ambas preparadas para formar parte de la polémica que se suscitará durante el encuentro. Ha sido gol, dirán unos. No ha sido poste porque el balón ha pasado justo por encima de la piedra. Ha sido gol, dirán otros. No ha sido alta porque el portero ha saltado con todas sus ganas y no alcanzaba. Tras sortear los equipos por el método “la echo la burra de barbecho, la eché pero no la encontré”… ¡Comienza el partido!